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Espai Obert

¿Qué son el Nirvana, la iluminación, el Satori o la No dualidad? ¿Los puedo alcanzar meditando?

Empezaremos respondiendo a la segunda pregunta que se formula en el encabezamiento de este artículo. La realidad es que aún teniendo una práctica regular y disciplinada de meditación durante muchos años, las posibilidades de alcanzar la Iluminación son prácticamente nulas para una persona que no dedique toda su vida única y exclusivamente a este empeño.
Algunos maestros de meditación (que sí han tenido estas experiencias de iluminación profundamente transformadoras) enfocan sus enseñanzas a alentar a sus alumnos o discípulos a alcanzar estas mismas experiencias de No dualidad, Samadhi o Iluminación. Estos maestros son personas totalmente sinceras y bienintencionadas. Pero es muy probable que ninguno de sus alumnos obtenga nunca la Iluminación, o no de manera suficientemente estable y profunda como para que suponga una transformación esencial y radical de su ser. Entonces, de que me sirve que me hablen una y otra vez sobre Honolulú si yo voy a continuar vivendo en Barcelona?  No sería preferible aprender a vivir mejor en la dualidad, en el mundo fenoménico, que es dónde pasaré la mayor parte de mi vida? Hablar y ensimismarse con el plano absoluto de la realidad mientras continuas viviendo en el plano relativo puede causar mucha confusión.

Con un enfoque realista de la meditación podemos obtener mucho: llevar una vida más saludable, consciente, integrada, libre, equilibrada y serena. Son objetivos sensatos que sí vamos a alcanzar con nuestra práctica regular de meditación.

Respondiendo a la primera pregunta que se formula en el título de este artículo, hay diferentes palabras para describir los estados (o más bien procesos) de percepción de la realidad sin la  intervención del “ego” . Nirvana, iluminación, Satori, No dualidad, Kensho… se refieren a experiencias más o menos duraderas, más o menos profundas en las que hay una liberación de los condicionantes externos e internos habituales de nuestro pensamiento, emoción y conducta. Es el grado máximo de libertad interior y de estabilidad de la mente. En palabras de Patanjali el Samadhi es el fin de las fluctuaciones mentales.  Estas formas de percibir, ser y actuar, a las que se puede llegar a través de la meditación o de manera espontánea, implican un cese del sufrimiento y la angustia egoicas habituales y una comprensión de la “realidad” tal y como realmente es, la “talidad” como decia el Buddha Sakyamuni. La palabra Vipashyana significa visión penetrante y se refiere herramienta que nos permite ver con claridad nuestra propia naturaleza. Algunos experiencias de Iluminación permiten conocer (o mejor dicho, ser) la fuente de la que brotan todos los procesos mentales, la conciencia, y reposar en ella. La realidad se desvela entonces como una red de procesos (no hay nada sólido) interconectados no duales en la que todo conoce a todo. Según lo describe el Vedanta Advaita cuando ha caído la identificación con la mente y el cuerpo sólo queda la existencia pura, la consciencia pura y la felicidad pura.
No se trata de estados alterados de consciencia, más bien al contrario, se trata de formas más precisas y certeras de percibir la realidad que la ciencia actual ya está corroborando.

Marc Ribé

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