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Espai Obert

¿Psicoterapia o Meditación? ¿Cuál es más efectiva?

Qué hacemos con el ego y la personalidad cuando son causa de sufrimiento? La psicoterapia occidental y la meditación oriental tradicional tienen diferentes propuestas.

-La psicoterapia occidental trabaja en la estructura egoica para conseguir una mejor adaptación al medio y una autoestima más saludables. La psicoterapia trabaja en la mente analítica y discursiva utilizando el lenguaje verbal y reflexivo. Cuando vamos al psicoterapeuta hablamos mucho.

-Las técnicas de meditación orientales trascienden el ego, van más allá de la personalidad condicionada para morar en el espacio del que surge el ego. La meditación utiliza la concentración en el espacio no verbal. Cuando meditamos no hablamos.

Volvamos a la pregunta que da título a este post. Cuál de los dos enfoques es más efectivo?

Es una pregunta que afortunadamente hoy en día ya no tiene que responderse, más bien puede disolverse. Y es que la meditación y la psicoterapia ya se han encontrado, un feliz encuentro. Para hacerlo cada una ha tenido que salir de su encierro y sus prejuicios.

Las psicoterapias clásicas como el psicoanálisis y la terapia cognitiva utilizan enfoques basados en lo puramente verbal, conceptual y explicativo de la conducta obviando el espacio vacío de presencia y consciencia pura en el que se produce el pensamiento.
Afortunadamente otros enfoques como el transpersonal y el humanista han incorporado a la psicoterapia la experiencia no verbal, las herramientas contemplativas y una presencia menos analítica y más experiencial. Son psicoterapias que han encontrado en el conocimiento intuitivo y holísitico (que parte del silencio no conceptual) una herramienta poderosísima de cambio.

Por otro lado, las escuelas de meditación orientales tradicionales a menudo han despreciado el ego y la personalidad condicionada. Los practicantes de meditación de estas escuelas dedicaban toda su vida a alcanzar la liberación final, a menudo aislados del mundo o en comunidades destinadas exclusivamente a este fin. Es un error intentar trasladar esas metodologías diseñadas para monjes y ermitaños a nuestro contexto occidental. Para los practicantes occidentales actuales la meditación tiene una finalidad más modesta, más cercana a la salud psicológica y no a la liberación final. Intentar obviar y despreciar el ego y la personalidad condicionada no tiene mucho sentido ya que vivimos en ellos la mayor parte del tiempo.  Una vez escuché a un presunto maestro de meditación responder a una persona deprimida que había preguntado cómo gestionar su tristeza, que no se preocupara, que la tristeza era tan sólo una ilusión.
Afortunadamente los nuevos enfoques de la meditación recogen las poderosísimas herramientas que han desarrollado las escuelas tradicionales de meditación para utilizarlas en el contexto actual y ponerlas al servicio de la salud, el equilibrio y el autoconocimiento de las personas respetando la personalidad condicionada.

La psicoterapia y la meditación han empezado a influirse mutuamente. Ahora sabemos que para llegar a la experiencia trascendente se necesita un ego saludable. Y también que el ego, para ser saludable, necesita de la experiencia trascendente. La psicoterapia necesita de la meditación y la meditación necesita de la psicoterapia.

Marc Ribé

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