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Espai Obert

Gestionar el Dolor y el Sufrimiento con la Meditación

El sólo hecho de leer la palabra “dolor” os genera una reacción automática de rechazo? Es normal, a nadie le gusta sentir dolor. Pero a veces tenemos que lidiar con él aunque no queramos. Vamos a ver qué podemos hacer cuando el dolor es una parte de nuestra vida.
Antes que nada debemos distinguir entre dolor y sufrimiento. El dolor físico es una experiencia sensorial desagradable que nos alerta de un posible daño en los tejidos. El sufrimiento es la reacción psicológica de resistencia al dolor. El sufrimiento es diferente al dolor y posterior a éste. Como muy bien señala Shinzen Young, la ecuación del sufrimiento es la siguiente:

sufrimiento= dolor x resistencia

El dolor físico puede disminuirse con fármacos. El sufrimiento puede disminuirse practicando meditación.

Cuando sentimos dolor físico reaccionamos casi automáticamente de la siguiente manera: tensamos algunos grupos musculares de nuestro cuerpo, alteramos la respiración y generamos pensamientos negativos (las sensaciones no hablan, es la mente pensante la que lo hace). Estas reacciones se disparan casi automáticamente, no nos podemos culpar por tenerlas, pero sí podemos responsabilizarnos para tomar cartas en el asunto y disminuir nuestro sufrimiento. Aunque el dolor (la sensación) persista, nuestra experiencia psicológica de sufrimiento puede disminuir muchísimo.

Para que el sufrimiento disminuya es necesario entrenarnos en las siguientes habilidades:

-La habilidad de observar con claridad las sensaciones del cuerpo.
-La habilidad de distinguir lo que sentimos de lo que pensamos. No estamos diciendo que debamos separarlos, sino sólo distinguirlos dentro de la totalidad que forma nuestra experiencia, saber lo que es sensación y lo que es reacción a la misma.
-La habilidad de permanecer al lado de las sensaciones con ecuanimidad (sin intentar cambiarlas, sin tirar de ellas ni tampoco empujarlas).
-La habilidad de desidentificarnos de las palabras que se generan en la mente (no de eliminarlas, sólo de desidentificarnos de ellas).

Cuando desarrollamos estas habilidades, el sufrimiento disminuye y aumenta nuestra calidad de vida. Para desarrollar estas habilidades no basta con entender lo que tenemos que hacer, hay que practicarlo. Practicarla es la única manera de desarrollar una habilidad. El camino de la meditación desarrolla las habilidades mencionadas.
Con esta información nos basta para ponernos a trabajar y mejorar nuestra calidad de vida.

Marc Ribé

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