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Espai Obert

Equinoccio de Primavera. El camino de la luz hacia su cenit

Se acerca el equinoccio de Primavera. El equinoccio tiene lugar cuando el Sol sale exactamente por el Este y se pone exactamente por el Oeste. No es así el resto del año ya que, en invierno la trayectoria del Sol va del Sureste al Suroeste y en verano del Noreste al Noroeste. El equinoccio tiene lugar dos veces al año: en primavera entre el 20 y el 23 de marzo y en otoño entre el 20 y el 23 de septiembre. La palabra equinoccio proviene del latín aequinoctium que significa “noche igual”, ya que el día tiene una duración aproximadamente igual a la de la noche.

Antiguamente se daba mucha importancia a los eventos astronómicos relacionados con los ciclos solares y lunares. Si en el solsticio de invierno, alrededor del 20-23 de diciembre, se celebraba el inicio de la venida de la luz con el alargamiento progresivo de las horas de luz, durante el equinoccio se festejaba la fuerza del Sol y la vida que emerge de nuevo tras una larga espera bajo tierra.

El desarrollo de la civilización y la tecnología ha hecho que a menudo vivamos desconectados de los ciclos naturales. A pesar de ello, parte de esas costumbres paganas perduran hoy en día en los ritos culturales religiosos. Por ejemplo, el solsticio de invierno o el nacimiento de la luz se corresponde con la navidad y el nacimiento de Jesucristo en la tradición cristiana. Esta relación entre los fenómenos astronómicos naturales y la religión cristiana también se refleja en el hecho de que se celebre la Pascua en relación a la última luna llena seguida del equinoccio de primavera. En primavera, el Sol  vuelve a brillar y Jesús resucita a la vida.

El huevo de Pascua simboliza esta resurrección que ya en tradiciones precristianas representaba la continuidad del ciclo de la vida. Tras el duro invierno y con la llegada de la primavera, llegaban las aves del sur que ponían sus huevos, gran fuente de alimento para los cazadores y campesinos.

La liebre, símbolo de fertilidad y renovación de la tierra, es representada hoy en día con el conejo de Pascua. Easter, Pascua en inglés, proviene de Ishtar, diosa babilónica que simboliza el despertar de las fuerzas germinativas, la fertilidad y la vida.

El ciclo que se inicia con el equinoccio de primavera, es el despertar y la renovación de la naturaleza y también de nuestra naturaleza íntima y espiritual. Es el momento para el renacimiento y el autodescubrimiento de la luz interior. Es la ocasión de fertilizar nuestra conciencia y cuidar las semillas que darán los frutos este nuevo año que comienza.

Te animo a que observes la naturaleza, pasees por el bosque, recojas unas flores, siembres, cuides tu jardín, toques la tierra… Párate a sentir qué emerge dentro de ti. ¿Qué se prepara para florecer? ¿Vas a cuidar esa tierra para que pueda dar sus frutos?

Deja que lo que está sucediendo en el exterior se manifieste también en tu interior armonizándote con los ciclos de la vida y la naturaleza.

Clàudia Casanova

eltallernatursita.com

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