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Espai Obert

Cómo respirar durante la meditación

Respiramos de forma ininterrumpida desde el momento en que nacemos hasta que morimos. Inhalaremos y exhalaremos unos trescientos millones de litros de aire en nuestra vida.
Respirar no es solo recibir oxígeno y liberar anhídrido carbónico. La manera en como respiramos tiene una influencia directa en nuestro cuerpo y en nuestra mente. Una respiración de mala calidad se relaciona con la hipertensión, la ansiedad, el insomnio y la acumulación de toxinas en el cuerpo, por poner algunos ejemplos.
La respiración también está directamente relacionada con nuestra vida psíquica, el pensamiento y las emociones. Es el único proceso fisiológico que puede funcionar voluntaria o involuntariamente, una bisagra entre la mente y el cuerpo, entro lo consciente y lo inconsciente.
Si observamos como respira un bebé veremos que cuando inhala su vientre se expande y cuando exhala su vientre se contrae. Esta es la respiración natural cuando el cuerpo está en calma. A este tipo de respiración le llamamos respiración abdominal o diafragmática.  No es un tipo de respiración especial, es la respiración natural. Cuando inhalamos  llenamos de aire la parte baja de los pulmones,  el diafragma desciende y empuja el paquete intestinal hacia afuera con lo que el abdomen se expande hacia adelante como si fuera un globo llenándose de aire. Y cuando exhalamos el diafragma asciende y el abdomen se retrae hacia atrás.
Sin embargo este patrón respiratorio está muy a menudo invertido de manera que muchas personas aún estando en estado de reposo cuando inhalan expanden la parte alta del pecho y contraen el abdomen y cuando exhalan retraen el pecho y distienden el abdomen. La sobreactivación y el estrés han invertido su patrón de respiración.  Es la respiración pectoral. La respiración pectoral en la parte alta de los pulmones, es una respiración ansiosa que nos lleva a vivir en un estado de ligera hiperventilación crónica. Además, si respiramos pectoralmente cortamos la respiración a la altura del diafragma, con lo que toda la energía se queda en la parte alta del tronco, desenergetizando el vientre y creando tensiones en cuello y hombros, así como un exceso de embrollo mental.

Cuando meditamos recuperamos el patrón natural de la respiración diafragmática. A veces al principio puede resultar un poco raro ya que el diafragma ha estado sin la tonificación adecuada por largo tiempo. Con la práctica y el tiempo el patrón de respiración natural y saludable se restaura y se normaliza no solo durante la meditación sino también durante todo el día. Es importante no forzar nunca la inhalación, debe ser el cuerpo (y no al mente) el que regule la cantidad de aire que entra. Y sentir la exhalación como un dejarse ir, un abandonarse. No controlamos la respiración, la liberamos.  Con cada inhalación el aire desciende profundamente hasta el abdomen, todo se calma y la energía tranquila fluye por el cuerpo. Es como bajar a la profundidad del océano. Al exhalar las vísceras reciben un delicioso masaje y el diafragma y los abdominales bailan en una armónica danza. Nos unificamos con la respiración y nos armonizamos con este suave oleaje.

Marc Ribé

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