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Espai Obert

Alimentación Consciente y Natural y Salud Integral

 

Nuestra filosofía en torno a la alimentación está enfocada a la observación de nuestro cuerpo y a la escucha interior. Los alimentos son la gasolina que hace que el motor funcione en condiciones óptimas.  De la calidad y buena combinación de estos alimentos dependerá en un alto porcentaje, un equilibrado y armonioso estado de salud. El tanto por ciento restante lo componen la mente y las emociones. Para acercarnos al equilibrio, estas tres partes del ser humano: cuerpo, mente y emociones han de dirigirse en una misma dirección. Solo podemos hablar de ellas por separado para una mejor comprensión, pero lo que suceda en una de ellas repercutirá inevitablemente en las otras dos.

Del mismo modo que un campesino o un agricultor cosecha lo que siembra, también nosotros recogemos los frutos de nuestra siembra. La responsabilidad es enteramente nuestra y solo podemos dar respuesta a algo que conocemos. En este sentido, conocer el funcionamiento de nuestro organismo, su ritmo, su constitución, condición, sus debilidades, sus partes fuertes, sus estados emocionales y mentales, es un ejercicio de continua presencia y consciencia que nos ayuda a dar respuesta a las necesidades del mismo.

El estado de salud es el estado natural del ser humano y para preservarlo hace falta conocer la manera en que funcionamos y nos movemos por la vida. Así como cada causa tiene su efecto, cada alimento produce una respuesta energética. Si nuestra alimentación está basada o comienza a basarse en alimentos naturales, entendiendo por ellos a los alimentos que tengan la mínima manipulación posible desde que son recogidos de su medio natural hasta que llegan a nuestras manos, alimentos que carecen de pesticidas y fertilizantes, tratados con respeto y sembrados en nuestro entorno más próximo; estaremos apostando por salud. Si nos damos el espacio y el tiempo necesarios para conocer los alimentos que nos favorecen y la forma adecuada de cocinarlos, estaremos apostando por salud y si aprendemos a combinarlos entre sí, también estaremos apostando por nuestra salud, encaminándonos hacia equilibrio y bienestar.

Volver a nuestras costumbres ancestrales, dedicando tiempo a la cocina con total respeto y amor a uno mismo, a las personas y al entorno en el que vivimos, incluyendo a la comunidad. Deleitarnos en el disfrute de abrirnos a los sentidos desde las texturas, sabores, colores, aromas y sonidos. Respetando en todo momento el propio ritmo de la vida que es nuestro propio ritmo natural.  Abrirnos sin aferrarnos y quedarnos encerrados en un determinado paradigma. Escuchar nuestro interior y dejarnos guiar con flexibilidad hacia lo que necesitamos en cada etapa de nuestra vida. Cada momento es diferente y es sensato tener en cuenta que lo que en un determinado momento nos ha servido, no necesariamente tiene que seguir haciéndolo.

Recuperar el poder de elección que todos tenemos sin dejarnos llevar por el consumismo absurdo de productos elaborados con ingredientes artificiales que genera que cada vez haya más desigualdad en el mundo.

Para vivir en salud necesitamos la simplicidad de lo natural, de lo que la tierra nos brinda con generosidad. Permitir que el ciclo de la vida se complete interviniendo solo en lo indispensable con humildad. Comer lo necesario, respirar, simplemente dejar ser.

Paula Souto

 

 

 

 

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